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jueves, 2 de marzo de 2017

Sadomasoquismo: mitos y verdades

¿Quién no encuentra o encontró alguna vez tentadora la idea de ser dominada o dominante durante una relación sexual? Aquí les cuento todo sobre esta práctica sexual, que para muchos es súper placentera. 

Un intercambio consensual de poderes, de eso se trata el sadomasoquismo. Contrario a lo que se suele creer, los juegos de ataduras, dominancia y sadomasoquismo (BDSM por sus siglas en inglés) no tienen nada que ver con coerción, ni con humillación sexual ni de ningún otro tipo, sino con la erotización que producen los juegos de poder. Sucede que hay mucho prejuicio alrededor de estas prácticas, principalmente, por falta de información. Sólo basta con ver cómo está definido el término “sadomasoquismo” en el diccionario, como “conducta o comportamiento sexual en el que la persona experimenta excitación y satisfacción sexual mediante el sufrimiento físico o psíquico que inflige a otra persona o que recibe de ella”. Mientras que la Real Academia Española lo define como una “perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona”.
Es cierto que la novela Cincuenta Sombras de Grey ha cambiado un poco la percepción alrededor del sadomasoquismo e incluso despertó la curiosidad de muchos de sus lectores que ahora lo miran con otros ojos. Aunque alimenta algunos mitos que son falsos, como que aquellos que practican BDSM han sufrido abusos de niños o son personas que rehúyen de las relaciones de pareja y de lazos románticos muy fuertes. No solo no han sufrido ningún tipo de abuso, sino que en la mayoría de los casos se trata de parejas consolidadas que buscan vivir nuevas experiencias y condimentar intensamente la actividad sexual. Estos juegos de dominancia y sumisión requieren de cierta intimidad emocional y mucha confianza para llevarlos a cabo. Por eso mismo, no es recomendable ponerlos en práctica con una pareja casual.
Así como sucede con los juegos donde asumimos roles y actuamos, en el sexo sadomasoquista también encontramos una fuerte conexión con nuestras fantasías. Esas fantasías en las que se asume un rol sumiso, como cuando alguien te “toma” a la fuerza, te secuestra o te seduce. O aquellas otras en las que te encuentras en total y absoluto control erótico de una situación, como por ejemplo: tener esclavos sexuales o soñar con que un famoso muere de pasión por ti. El juego de poderes es muy importante para nuestra imaginación erótica y su práctica, infinitamente deliciosa.
Probablemente estén pensando: “Todo muy lindo Alessandra, ¿pero qué sucede con el dolor?”. El sexo sadomasoquista no se debe fundamentalmente a la experiencia física del dolor, aunque algunas actividades típicas sí se condimentan con él. La mejor manera de describir la experiencia de este tipo de prácticas es que se generan sensaciones súper intensas, en lugar de dolor. Envueltas por el contexto del juego, el entusiasmo que provoca la experiencia y la fantasía, lo que de otra manera podríamos sentir como dolor se convierte en placer. Además, la excitación sexual afecta la percepción del dolor. La expresión sexual sadomasoquista es muy compleja y variada, pero es una alternativa real y vigente para quienes se interesan en ella. No hay que temerle, ni ser prejuiciosas con quienes eligen disfrutar de estos juegos eróticos.
Si sientes ganas de incursionar en los juegos sadomasoquistas, te recomiendo que comiences con algo bien sencillo, como con la privación sensorial; no ver ni oír aumenta las sensaciones corporales. Cubre tus ojos con una venda y colócate unos auriculares con tu música preferida, mientras tu pareja recorre tu cuerpo con caricias y te conduce hacia el orgasmo. También puedes jugar con algunos amarres; la sensación de no poder liberarte es un estímulo muy poderoso. Un par de esposas, un cinturón, una corbata… Elige el tipo de amarre con el que más cómoda te sientas. Otra opción muy caliente son los azotes con la mano y en los glúteos. La intensidad y la cantidad de nalgadas que estás dispuesta a recibir depende de ti. Por eso, algo súper importante en esta práctica es que exista una comunicación honesta y fluida. Más aún, hasta se utilizan palabras clave para saber cuándo es suficiente. De esa manera, nadie saldrá herido.
Es importante que tengas presente que nuestra expresión sexual es un juego de adultos. ¿Y para qué son los juegos? Pues, para pasárnoslas súper bien, divertirnos, salir de la rutina y sorprendernos. Redescubre esa pasión por jugar y verás cómo se fortalece la intimidad en tu relación de pareja. La invitación está sobre la mesa, ¡sólo tienes que atreverte!

¿Alguna vez fuiste dominada o dominante durante una relación sexual? Cuéntanos tu experiencia!!!

¿Sólo fantasías?

¿Qué son las fantasías sexuales? ¿Son sólo fantasías? ¿Qué sucede cuando tienes una fantasía con alguien del mismo sexo? ¿Significa que tienes cierta preferencia por la homosexualidad? ¿Hay que concretarlas? 

Cuántas preguntas que despierta este tema… Para responderlas es necesario comenzar por el principio: una fantasía sexual es una imagen mental que creamos respecto de una persona, objeto o situación que nos provoca excitación sexual. Estas ideas o pensamientos pueden ser originales o tomados de experiencias pasadas. Generalmente son una combinación de ambos. Es decir, nuestra imaginación toma esas experiencias vividas, las condimenta, ¡y las mejora! En las fantasías nuestra pareja sabe exactamente cómo y cuándo tocarnos, besarnos, acariciarnos, chuparnos y, a veces, hasta mordernos para aumentar nuestra excitación al máximo. Además, olvídate de los ruidos incómodos, los olores o las interrupciones. ¡Nada de eso existe! Eres la directora de tu propia película y tu tienes el control de cada escena.
Todos fantaseamos, consciente o inconscientemente, y es un comportamiento súper normal. Quienes se permiten fantasear libremente y disfrutan de sus fantasías sexuales gozan de una libido muy saludable, algo que influye favorablemente al momento de tener sexo con tu pareja. Pero las fantasías son sólo fantasías. Tienes la absoluta libertad para inventar las situaciones que más excitantes te resulten. Ten presente que nuestros pensamientos no nos definen. Fantasear sobre alguna práctica sexual, como en este caso sería mantener relaciones con una persona del mismo sexo, no quiere decir que realmente desees experimentar ese comportamiento, ni que lo desearás en la vida real. Quizás, si has sido criada con una educación religiosa muy estricta o has recibido mensajes sociales muy conservadores, puedas experimentar sentimientos de culpabilidad luego de fantasear, ¡más aún si fantaseas con otra mujer! La clave es aceptar que se puede disfrutar de una fantasía sexual, que no hay nada de malo en ello, y que ésta queda sólo en el terreno de la imaginación. Bajo ninguna circunstancia este pensamiento significa que sientes preferencia por la homosexualidad.
Así como a los hombres les come la cabeza pensar en un trío sexual u observar a dos chicas poniéndose cariñosas, el sexo femenino también tiene preferencia por ciertas fantasías. Por ejemplo, con el auge de Cincuentas Sombras de Grey, a muchas mujeres las erotiza pensar que son su protagonista, ¡y que hacen lo mismo que ella! Luego, existen otras fantasías bastante recurrentes como practicar sexo en lugares públicos; incluir disfraces o juguetes sexuales durante el encuentro sexual; vivir una noche súper apasionada con un famoso o con un compañero de trabajo, ya sea en la oficina o en un viaje de negocios, que incluya esposas, antifaces, lencería erótica, vibradores, aceites para masajes, plumas… ¡De todo!
Si te encuentras en pareja, es muy importante que manejes las fantasías sexuales de manera que no te hagan entrar en un conflicto con ella. Una cosa es si está todo bien y están de acuerdo en disfrutar cada uno de sus fantasías. Incluso puede ser un aliciente erótico susurrarle al oído eso con lo que sueñas. Sin embargo, si no piensa igual que tu, lo más conveniente es que te guardes las fantasías sólo para ti. Recuerda que la fantasía sexual es tuya, y es sólo una fantasía. Por lo tanto, no tienes porqué sentirte culpable ni obligada a compartirla con tu pareja.
¿Qué hay con eso de concretar o no la fantasía? Como he mencionado, la fantasía sexual es algo que está en nuestra imaginación y lo mejor sería que se quede allí. El principal problema de convertir una ficción en realidad es que en raras oportunidades es posible igualarla, ¡y mucho más escasas son las chances de superarla! En tu cabecita todo es perfecto porque es tu creación mental y estás a cargo de todo lo que te permites imaginar, pero en la vida real no ocurre lo mismo. Tu fantasía la concretarás con otra persona de la que no puedes tener el control, como tampoco de las consecuencias que, créeme, luego las habrá y probablemente no sean las que esperabas. Es casi imposible cumplir con las expectativas que tienes de tu fantasía en la realidad y lo único que conseguirás es que pierda su capacidad erótica.
Así que recuerda, una fantasía sexual habita en tu imaginación y puede ser tan poderosa como tu imaginación lo permita. Fantasear con alguien de tu mismo género no significa que eres gay. Si te encuentras en pareja, sería muy erótico que pudieras compartirla con ella, pero si crees que va a generar un conflicto, guárdatela para ti misma. El sexo es un juego de adultos, y mientras más rienda suelta le des a la imaginación, ¡más rico se pondrá! ¡Anímate a fantasear!

lunes, 27 de febrero de 2017

La noche es Mía

La noche es mía es un late show peruano estrenado el 17 de febrero de 2011, por Latina Televisión, que tiene como presentador a Carlos Galdós desde 2013.1 El programa resume el acontecer diario y conversa con los personajes más mediáticos y cuestionados del medio peruano.
La noche es mía

Programa de televisión
Género Late show
Espectáculos
Presentador Carlos Carlín (2011 – 2012)
Carlos Galdós (2013 – actualidad)
País de origen Perú
Idioma/s Español
Temporadas 6
Producción
Productores Cesar Pereira
Emisión
Cadena original Latina Televisión
Horario Lunes a Viernes a las 0:00
Duración 60 minutos (incluye comerciales)
Primera emisión 17 de febrero de 2011
Última emisión 2017 Panamericana Televisión